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Esta práctica, cada día más en desuso, al menos en su forma más burda, consiste básicamente en introducir dentro del código de una página web texto que incorpore palabras claves o contenidos repetitivos de forma masiva, de forma que el visitante de la página no pueda visualizar pero que sí sea captado por los robots de búsqueda, a través de ocultación de capas, poner el texto del mismo color que el fondo, anchos de cero píxeles…

El objetivo que se pretende con esta páctica es ‘bombardear’ al robot de Google con palabras clave repetidas para que almacene en su cache todos esos términos, tratando de lograr, de esta forma, que se le conceda una mayor importancia por parte del buscador al dominio en relación con esos términos concretos. La consecuencia real es que, cuando Google lo detecta, puede eliminar o penalizar el dominio que publica dicha página de los resultados de búsqueda, de forma temporal o permanente.

Es, en sí mismo, un sin sentido que en ningún caso se puede recomendar realizar. Si se desea que una página trate sobre caballos, por poner un ejemplo, y queremos que Google lo detecte como tal, simplemente debemos redacatar contenidos que hablen sobre caballos, incluir enlaces que hablen sobre caballos, insertar menús, imágenes bien con su comentario y título, etc, etc. En definitiva, hablar realmente en dicha página sobre caballo y lo relacionado con los mismo. Frente a esta opción, también podemos poner simplemente CABALLO – CABALLO – CABALLO MADRID – CABALLO BARCELONA… de forma ilimitada y ‘estupida’ (por cuanto no se necesita de inteligencia alguna para esta redacción de términos), opción sumamente peligrosa ya que puede tirar por tierra de forma permanente un dominio y, además, al menos a mi entender, mucho menos efectiva y permanente. Â


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